Tipos de voluntariado en el Refugio de Perla
En nuestro refugio siempre hay algo que hacer, y lo mejor es que cada persona puede aportar según sus tiempos, habilidades y energía.
Voluntariado permanente
Son quienes están al pie del cañón en el día a día. Se encargan de la rutina básica: limpiar, dar de comer, medicar, acariciar, jugar y acompañar a nuestros animales. También ayudan en tareas de oficina y organización: responder mensajes, difundir en redes, coordinar adopciones y mantener todo en orden.
Voluntariado puntual
Personas que, aunque no vengan cada día, se suman en momentos importantes: rescates, jornadas de limpieza profunda, campañas, eventos solidarios o cuando hay que mover cielo, tierra y ladrillos para mejorar la infraestructura del refugio.
Voluntariado residente (con auto caravana propia)
Son quienes se quedan a vivir una temporada en el refugio ocupando un espacio dentro de las instalaciones del santuario en su propia caravana. Comparten la vida con los animales, ayudando en la rutina diaria, la limpieza, los cuidados médicos, la alimentación y también en obras y mantenimiento. Es indispensable tener su propio vehículo. Actualmente solo se puede compartir cocina y aseo dentro de la casa. Es una experiencia intensa, transformadora y llena de amor peludo.
Actividades principales
Limpieza y cuidado: recoger cacas, fregar, desinfectar, dar medicinas, preparar comidas y llenar bebederos.
Mimos y juegos: socializar, pasear y dar cariño a cada animal, porque el amor también cura.
Oficina y redes: responder mensajes, llevar adopciones, escribir textos, pedir donaciones y dar difusión.
Obras y mantenimiento: reparar vallas, levantar muros, pintar, poner techos y todo lo que haga falta para que estén más cómodos y seguros.
Campañas y donaciones: difundir, recolectar alimentos, medicinas, mantas o cualquier recurso que ayude a sostener al refugio.
Decálogo de voluntariado en el Refugio de Perla
Aquí cuidamos animales, pero también cuidamos el ambiente y a las personas. Para que la experiencia sea bonita y respetuosa, hemos creado esta normativa:
- Respeta los espacios: tanto los de los animales como los de las personas.
- No fumes ni traigas drogas o alcohol: aquí la vida se celebra de otra manera.
- Escucha y comunica: si no sabes cómo hacer algo, pregunta. Si ves algo que mejorar, compártelo con respeto.
- Respeta los ritmos de los animales: no fuerces interacciones, cada uno tiene su tiempo.
- Sigue las indicaciones: siempre hay alguien que coordina, y eso facilita que todo funcione.
- Cuida el material y el espacio: herramientas, platos, cubos… todo es compartido y lo necesitamos.
- No invadas zonas privadas: hay espacios de descanso para voluntaries residentes que merecen intimidad.
- Sé responsable: si te comprometes a venir, intenta cumplir. Tu ayuda es importante.
- Usa un lenguaje respetuoso: aquí hablamos desde la compasión, no desde la violencia.
- Trae buena energía: no hace falta perfección, pero sí ganas de aportar y de compartir con corazón.
